Empezar un blog es realmente muy difícil. Hace seis meses creé este y recién ahora creo que es el momento ideal para publicar algo.
No quiero escribir lo de siempre, me siento un poco cara dura al escribir sobre cuán mala es la vida conmigo teniendo dieciocho años. Estoy segura de que todos alguna vez sufrieron como yo y algunos incluso mucho más. Es hoy que me doy cuenta que no se trata de las vivencias sino, más bien, de cómo las afronta cada uno. Cómo elige vivirlas, narrarlas, sobrevivirlas. No sólo en el arte se trata de 'cómo' y no del 'qué', en la vida también se aplica; y eso es algo que no solamente los artistas o aficionados deberían saberlo sino todos, cada uno de nosotros.
Escribir es aliviante. Es un escape, una forma de organizar todo lo que está revuelto en nuestro interior, por eso mismo a veces es tan dificultoso. Yo creo que el arte, no sólo la escritura, nunca proviene de la felicidad. Todo lo que escribo y termina gustándome lo hago desde la oscuridad, desde la tristeza y la soledad... y con muchos autores que me encantan también pasa.
En realidad, ya no sé qué más decirles o decirme. Quiero decirle muchas cosas a una sola persona que seguramente no vaya a leerme nunca, que lo más probable es que no quiera leerme más.
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